miércoles, 25 de septiembre de 2013

PREPARATIVOS DE LA OFENSIVA TOLMEIN ( CAPORETTO O 12º BATALLA DEL ISONZO ), SEGÚN EL RELATO DE E. ROMMEL )



El Batallón de Montaña de Wüttemberg se unió al recientemente creado Decimocuarto Ejército y fue agregado al Cuerpo Alpino . El 18 de octubre [de 1917] comenzamos nuestra marcha de aproximación hacia el frente desde las zonas de reunión en las inmediaciones de Krainburg ( … ) se trasladó vía Bischoflak, Salilog, y Podbordo hasta Kneza a donde llegamos el 21 de octubre. Debido al reconocimiento aéreo enemigo cada objetivo debía ser alcanzado antes de romper el día, momento para el cual todos los hombres y animales tenían que estar escondidos en los más incómodos e inadecuados alojamientos imaginables (…) Kneza estaba a unos 8 kilómetros al este del frente de batalla cerca de Tolmein. Por la tarde del 21 de octubre, el comandante Sprösser y sus jefes de destacamento  reconocimos la zona de reunión asignada para el ataque. (…) El batallón marchó a su área de concentración final durante la noche del 22 de octubre. Enormes reflectores en las posiciones italianas en las alturas del Kolovrat y Jeza iluminaban nuestro camino. Frecuentemente caía entre nosotros un intenso fuego de artillería y los potentes y deslumbrantes haces de los reflectores nos obligaban a permanecer tendidos e inmóviles durante varios minutos. Tan pronto como pasaban de largo, nos apresurábamos a cruzar la zona peligrosa. (…) Nuestra zona de concentración nos proporcionaba una excelente vista de las posiciones avanzadas italianas. Estas cruzaban el Isonzo a 2,5 kilómetros al oeste de Tolmein y después discurrían hacia el sur del Isonzo hasta el borde este de Woltschach pasando justo al este de St. Daniel. Las posiciones, y especialmente las alambradas, parecían estar bien construidas. El tiempo revuelto impidió nuestro estudio de las otras posiciones.


La segunda línea italiana al parecer cruzaba el Isonzo alrededor de Seslice ( 9,5 kilómetros al noroeste de Tolmein ) y corría hacia el sur del Isonzo a través del Hevnik hasta Jeza. La tercera, y probablemente la más fuerte, de las posiciones italianas había sido instalada sobre las alturas al sur del Isonzo en la línea Matajur, pico Mrzli, Golobi, Kuk, Cota 1.192, Cota 1114 a través de Clabuzzaro y Monte Hum. Conocíamos estas posiciones a través de fotografías aéreas. Se decía que había emplazados puntos de resistencia aislados en el terreno entre cada una de estas líneas defensivas.

FUENTE: " LA INFANTERÍA AL ATAQUE" DE ERWIN ROMMEL, CAPÍTULO XII

viernes, 6 de septiembre de 2013

PROCLAMA DEL GENERAL KORNILOV AL PRINCIPIO DE SU REBELIÓN, SEPTIEMBRE DE 1917



“Pueblo de Rusia, nuestra gran nación se muere. Su final se acerca. Obligado a hablar con claridad, yo, el general Kornilov, declaro que el Gobierno Provisional, bajo la presión de la mayoría bolchevique en los soviets, esta actuando en consonancia con los planes del Alto Estado Mayor alemán y (…) está matando al ejército y conmocionando a la nación.

La terrible convicción de la ruina inevitable de la nación me impulsa en estos espantosos momentos a hacer un llamamiento a todos los rusos para que salven a su agonizante tierra. Todos aquellos en cuyo pecho late un corazón ruso, todos aquellos que crean en Dios, en la Iglesia, que le pidan el mayor de los milagros: la salvación de nuestra tierra natal.

Yo, el general Kornilov, hijo de un campesino cosaco, declaro ante todos que no deseo para mí otra cosa que la salvación de nuestra Gran Rusia, y hago el voto de conducir al pueblo, a través de la victoria sobre nuestros enemigos, a la Asamblea Constituyente, de tal manera que pueda determinar su destino futuro y la forma de su futura vida política.

No puedo traicionar a Rusia entregándola a las manos de su antiguo enemigo, los alemanes, que esclavizarían al pueblo ruso. Prefiero morir honrosamente en el campo de batalla para no ver la vergüenza y la degradación de nuestra tierra rusa.
Pueblo de Rusia, la vida de vuestra tierra natal está en vuestras manos.”

Fuente: recogido en "La ocasión perdida", del original en Novoe Vremia, 11 de septiembre de 1917

viernes, 16 de agosto de 2013

LA OFENSIVA KERENSKY DE JULIO DE 1917 SEGÚN TROTSKI



“ De acuerdo con un plan concebido hacía ya mucho tiempo, el golpe principal había de darse en la dirección de Lvov ( Lemberg ) con las fuerzas del frente suroccidental ; a los frentes del norte y occidental se les asignaban objetivos de carácter auxiliar. La ofensiva se iniciaría simultáneamente en todos los frentes. Pronto se vio que la realización de este plan excedía de las fuerzas disponibles. En vista de esto se decidió poner en juego a los frentes uno tras otro, empezando por los secundarios. Pero resultó que esto no era factible . “Entonces el mando supremo ( dice Denikin ) decidió renunciar a todo el sistema estratégico y se vio obligado a ceder a los propios frentes la iniciativa, autorizándoles para que empezasen las operaciones por su cuenta, a medida que estuviesen preparados” (…) Kerensky recorría los frentes, imprecaba, imploraba, bendecía. La ofensiva se inició el 16 de junio ( 29 de junio ) en el frente suroccidental; el 8 en el septentrional; el 9 en el de Rumania. La entrada en batalla, ficticia en realidad, de los tres últimos frentes coincidió ya con el principio  del derrumbamiento  del frente principal, es decir, del suroccidental.
Kerensky comunicó al gobierno provisional: “ Hoy es un día de gran júbilo para la revolución. El 18 de junio ( 1 de julio ), el ejército revolucionario ruso ha pasado a la ofensiva con inmenso entusiasmo”. “ Se ha producido el acontecimiento anhelado durante tanto tiempo ( decía el periódico kadete Riech ) y que ha hecho que la revolución rusa retornara a sus mejores días”(…)

Ahora todo dependía del resultado de la ofensiva, es decir, de los soldados de las trincheras ¿ que cambios determinó la ofensiva en la conciencia de los que tenían que llevarla a cabo? Los soldados anhelaban, de un modo irresistible, la paz. Sin embargo los dirigentes consiguieron durante algún tiempo hasta cierto punto o, por lo menos, lo consiguieron de una parte de los soldados, convertir este anhelo en una buena disposición para la ofensiva (…) de hecho en frente reinaba en aquel entonces un estado de armisticio, del cual se aprovechaban los alemanes para distraer enormes esfuerzos y mandarlos a los frentes occidentales. Los soldados rusos veían como quedaban vacías las trincheras enemigas, como se retiraban las ametralladoras, como se desmontaban los cañones. Partiendo de esta base se formó el plan de preparación moral de la ofensiva. Se infundió sistemáticamente a los soldados la idea de que el enemigo estaba completamente debilitado ,  de que  no tenía fuerzas, de que en Occidente se veía arrollado por los Estados Unidos y de que bastaba con que Rusia diese un empujón para que el frente alemán se desmoronase y obtuviéramos la paz. Los dirigentes no creían en esto ni por asomo pero confiaban en que una vez metida la mano en la máquina de la guerra, el ejército no podría sacarla tan fácilmente (…) Y efectivamente, en un principio, el enemigo se reveló extraordinariamente débil y se retiraba sin dar batalla, que, por su parte, los atacantes no hubieran tampoco librar. Pero el enemigo no se dispersaba, sino que, por el contrario, se agrupaba y se concentraba. Cuando había vanzado veinte o treinta kilómetros, los soldados rusos presenciaron un espectáculo que conocían harto bien por su experiencia de los años precedentes: el enemigo los esperaba atrincherado en nuevas posiciones reforzadas. Y entonces fue cuando se puso de manifiesto que, si bien los soldados estaban aún dispuestos a dar un empujón para conseguir la paz, no querían tener  absolutamente nada ya que ver  con al guerra. Arrastrados a ella por la fuerza, por la presión moral, y sobre todo por el engaño, viraron en redondo indignados.

“Después de una preparación artillera nunca vista por su intensidad por lo que a los rusos se refiere ( dice el historiador ruso de la guerra mundial general Sajonchokovski ) las tropas ocuparon casi sin pérdidas las posiciones enemigas y se negaron a ir más allá. Se inició una deserción en masa. Regimientos enteros abandonaban las posiciones”

FUENTE: " LA REVOLUCIÓN RUSA"  DE LEÓN BRONSTEIN  ( ALIAS TROTSKI ), CAPÍTULO XIX  PAG. 300-302

miércoles, 7 de agosto de 2013

VALORACIÓN DEL PROGRAMA HINDENBURG POR SU PROMOTOR



El Alto Mando tuvo que ocuparse durante la guerra de algunos problemas de política interior, especialmente en lo que se refiere al terreno económico (…) La estrecha relación entre el ejército y la economía nacional impedía establecer una línea divisoria entre las cuestiones económicas nacionales y la dirección de la guerra, que si existía , en cambio, entre el territorio de operaciones y la patria.

Me sentía responsable del programa de la industria armamentística que llevaba mi nombre. Lo único que exigí fue que las necesidades de nuestras tropas combatientes debían quedar cubiertas a toda costa. Cualquier otro precepto fundamental me hubiera parecido,  en un caso análogo , un delito contra nuestra patria y contra nuestro ejército. Nuestras necesidades habían aumentado ; sin embargo no me aventuraba a asegurar si podríamos atenderlas. Después de la guerra se ha afirmado que mi programa era producto de la desesperación. Sin embargo quién así opina se equivoca en cuanto a mi estado de ánimo en aquel momento, bajo cuya influencia nació el programa.
Tomé parte de todo corazón en la promulgación de la ley para servicios auxiliares de la guerra. Ante las necesidades de la patria, consideraba que debían reclutarse o ser obligados a servir a la patria no sólo los hombres útiles para la lucha, sino también todo el que pudiera prestar sus servicios para algún trabajo, incluyendo a las mujeres.
Estaba convencido de que con una ley semejante se desplegarían no sólo las energías corporales, sino también las fuerzas morales, que podríamos sumar muy bien a las que ya había en la balanza de la guerra. La confección definitiva de la ley ofrecía en realidad un resultado esencialmente distinto y bastante más modesto del que yo había imaginado (…) Sin embargo quisiera llamar la atención sobre un punto concreto : la falta de un Estado Mayor, de un directorio económico entrenado para la guerra, cuya inexistencia se dejaba sentir de modo extraordinario en el curso de nuestra lucha. La experiencia demuestra que en la guerra ciertas cosas no se pueden hacer emerger del suelo. Si nuestra movilización militar e incluso financiera era brillante, no lo fue, en cambio, en la económica. Es cierto que lo que llegó a alcanzarse sobrepasó nuestras expectativas : ante el férreo bloqueo de provisiones procedentes del extranjero y el inmenso gasto de material y municiones, tuvimos que hacer frente a problemas que nadie hubiera soñado en tiempos de paz.

En todos los grandes problemas planteados por la necesidad, tanto para el ejército como para la nación en general, resaltaba la imperiosa necesidad de cooperación entre todos los organismos del Estado para que el mecanismo general pudiera trabajar sin temor a perder energías en el rozamiento de los engranajes. Era perentoria la creación de una autoridad que centralizase las demandas y distribuyera las labores. Solo un organismo de esta naturaleza hubiera podido tomar tamañas decisiones y prever necesidades, tanto en el terreno militar como en el económico.

En su labor podía haber estado aconsejada por grandes especialistas de la economía nacional y en condiciones de poder predecir los resultados de sus decisiones que habrían de orientarse en un espíritu de amplia independencia. Nos ha faltado aquella autoridad.

" Memorias de mi vida" Von Hindenburg ,Capítulo XII, pag. 215-217 de la edición española de 2007

jueves, 25 de julio de 2013

EL LAGO NAROCH SEGÚN LA NARRACIÓN DE VON HINDENBURG




A mediados de febrero se interrumpió la tranquilidad en los sectores del lago Naroch y Postavy. De las noticias que llegaban se deducía cada vez con mayor claridad la importancia de los preparativos del enemigo. En un principio hubiera costado creer que los rusos escogerían aquella zona para actuar, ya que ofrecía pocas posibilidades para el despliegue de sus tropas debido a las distancias que los separaba de sus excelentes comunicaciones ferroviarias, y porque la dirección táctica tropezaba con grandes dificultades a causa de las características topográficas del terreno. Los acontecimientos futuros me iban a demostrar que lo increíble era posible.

Ninguno de nosotros pudo darse cuenta de las verdaderas dimensiones de los preparativos rusos que estaban en su máximo apogeo. Tampoco podíamos suponer que nuestros setenta batallones , que se habían ido concentrado en la comarca del lago Naroch, tendrían que resistir el ataque de los tresceintos sesenta batallones que el enemigo había preparado. Pero estas cifras, como señala uno de nuestros comunicados, basado en datos precisos y comprobados por nosotros mismos, daban una idea incompleta de nuestra situación frente al enemigo. En primer lugar, porque durante los primeros días no todas las tropas combatientes participaron en la acción y en segundo lugar, porque las divisiones rusas no actuaron en toda la extensión del frente alemán, sino que sólo dos grandes grupos atacaron las dos alas del cuerpo de ejército de Hutier. En el ala norte, entre Mosheiski y Vileity, cuatro divisiones alemanas hicieron frente a siete divisiones de infantería y dos de caballería rusas en el sector de Postawy. En el ala sur, nuestras 75º división de la reserva y 9º de caballería, reforzada, lograron resistir el ataque de las ocho divisiones de infantería y los cosacos del Ural, en la barrera entre los lagos Naroch y Visnev. En total 128 batallones rusos contra 19 alemanes.

El día 18 de marzo comenzó el ataque del enemigo. Después de una intensa acción de artillería, como nunca se había presenciado en el frente oriental, las tropas rusas se lanzaron contra nuestras débiles líneas como una ola inmensa e infinita- Sin embargo, las baterías, las ametralladoras y la infantería enemiga empujaban inútilmente a nuestras tropas. En vano las tropas de la retaguardia segaban sus propias líneas avanzadas cuando estas pretendían huir de la destrucción que provocaba nuestro fuego. Los esfuerzos de los defensores se habían elevado al máximo. El deshielo inundó nuestras trincheras, que se hundieron en el lodo; ya no ofrecían , por tanto, la menor resistencia,. El campo de batalla no era otra cosa que un gran pantano. El fango, que llegaba a la cintura de nuestras tropas atrincheradas, entorpecía la libertad de sus movimientos. Pero a pesar de todas estas dificultades, nuestro ejército conservaba todavía suficientes efectivos y voluntad para sofocar una y otra vez los ataques del enemigo. El ruso se sacrificaba inútilmente. El 25 de marzo, nuestras heroicas huestes salieron vencedoras en el lago Naroch. El comunicado alemán del 1 de abril de 1916, en cuya redacción participamos, decía al acabar el combate:
La importancia del objetivo que se perseguía con estos ataques se deduce de la siguiente proclama que, con la fecha 17 ( 4 en calendario ruso ) de marzo, dirigió a las tropas el comandante general de los ejércitos rusos en el frente occidental:

“ Soldados del frente occidental,
Vuestras líneas, excesivamente debilitadas, contando con una reducida cantidad de fusiles y cartuchos, han contenido durante seis meses el avance enemigo, y, después de haberlo rechazado en el Molodetchno, en el sector mismo cuyo frente había roto el adversario, han llegado a tomar las posiciones que tenemos actualmente.
Su Majestad y la patria esperan hoy de vosotros una nueva proeza: arrojar al enemigo más allá de la frontera del Imperio. Mañana mismo tenéis que empezar vuestra obra. Confío ciegamente en vuestro valor, en vuestra arraigada abnegación por el zar, en vuestro amor por la patria, y, por lo tanto, en que habréis de cumplir vuestro sagrado deber con el zar y con la patria, liberando a vuestros hermanos del yugo extranjero, bajo el cual gimen hoy.
Dios nos acompañe en nuestra sagrada obra
Firmado: Evert, general asistente

(…) Hay que atribuir, pues la elección del momento, más a la presión de un aliado que se encontraba en una situación apurada que a la voluntad del mando ruso.
Los rusos suspendieron las operaciones en aquel momento debido al cambio de tiempo. Esto solo es una verdad a medias, pues tan importante era el obstáculo insuperable del terreno fangoso, como las pérdidas sufridas. Prudentemente las bajas rondaban los 140.000 hombres.

FUENTES: "MEMORIAS DE MI VIDA", MARISCAL VON HINDENBURG CAPÍTULO VIII PAG.142-144 DE LA EDICIÓN ESPAÑOLA DE 2007